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| Rafael, La Fornarina (1518-1519), Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma |
Si fuésemos políticamente correctos, tendríamos que decir:
esta misteriosa y bella mujer, conocida como La Fornarina (la panadera), fue el amor secreto del pintor Rafael. Pero no vamos a serlo. En primer lugar, porque no tenemos la certeza histórica de que realmente sea La Fornarina, como explicaremos a continuación. Y en segundo lugar, porque la chica no es que sea fea, pero vamos, que un bellezón tampoco es. ¿Alguien puede explicarme por qué todas las protagonistas de los cuadros famosos tienen que ser obligatoriamente "guapas"? Y cuando es evidente que no lo son, nos acogemos a la manida justificación de que
"antes había otros cánones de belleza". No es mi intención quitarle méritos a esta chica, que seguro que era encantadora, inteligente, atractiva y simpatiquísima, pero definitivamente no era una miss mundo, por mucho que trajese loco al bueno de
Rafael.
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| Rafael, La donna velata (h.1515), Palazzo Pitti, Florencia |
Según
Giorgio Vasari, cotilla oficial del Renacimiento, este cuadro titulado
La donna velata (la mujer del velo) es un retrato de
Margherita, donna di Rafaello, a quien el pintor amó hasta su muerte. Sin embargo, también nos dice que Rafael era un tipo bastante salidorro, siempre dispuesto a satisfacer a las señoras:
Era Rafaello persona molto amorosa et affezzionata alle donne e di continuo presto a i servigi loro (Era Rafael un hombre muy apasionado y aficionado a las mujeres, siempre dispuesto a servirlas).
Cuando el banquero
Agostino Chigi le encargó a Rafael los frescos de la logia de la
Villa Farnesina, no tuvo más remedio que instalar en la casa a una de las amantes del artista, ya que éste era incapaz de concentrarse en el trabajo si no mojaba el pincel con cierta frecuencia. Más adelante, Vasari añade que la temprana muerte del pintor, a los treinta y siete años, fue consecuencia de unas fiebres producidas por un exceso de uso del pito:
Però egli di nuovo in luogo importante andava di nascosto a' suoi amori. E cosí continuando fuor di modo i piaceri amorosi, avvenne ch'una volta fra l'altre disordinò piú del solito, perché a casa se ne tornò con una grandissima febbre (Pero él, nuevamente en una posición importante, seguía con sus amores a escondidas. Y continuando de este modo con los placeres amorosos, un día abusó de la práctica y regresó a casa con unas violentas fiebres).
Rafael hizo testamento en su lecho de muerte, asegurándose de que su amada, de la que no se dice el nombre, quedaba bien protegida. Se da por hecho que esta mujer era Margherita (
La donna velata), pero las fuentes de la época, que tampoco es que sean especialmente fiables, no nos dicen más sobre ella. A finales del siglo XIX, se encontró un documento que decía que una tal Margherita, hija de Francesco Luti, panadero de Siena, se retiró al convento de Santa Apolonia cuatro meses después de la muerte de Rafael. Si unimos pruebas y hacemos un acto de fe para creernos todo, podemos llegar a la conclusión de que Margherita Luti, apodada posteriormente La Fornarina (la panadera), fue este último gran amor Rafael y la mujer retratada en
La donna velata.
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| Rafael, La fornarina (1518-1519), Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma |
Y ahora nos toca la ardua tarea de encajar estas pruebas, un tanto endebles, con el cuadro de
La Fornarina, que parece que estaba en el estudio de Rafael cuando falleció. El título por el que lo conocemos es muy posterior, así que no nos sirve como referencia. Se cree que uno de los discípulos de Rafael hizo algunos retoques posteriores a la obra para ocultar detalles que podrían haber comprometido la memoria de su difunto maestro: en una restauración reciente del cuadro, se ha comprobado mediante la técnica de la radiografía que la mujer llevaba un anillo en el tercer dedo de la mano izquierda. Este anillo oculto y el brazalete que luce orgullosa con el nombre de Rafael pueden ser indicios de que entre el artista y la modelo hubo algo más que negocio.
En el cabello lleva un joyel con una perla, un zafiro y un rubí, casi casi idéntico al de
La donna velata (cambia el orden de las piedras preciosas). Margarita significa perla, por lo que el adorno podría estar haciendo mención al nombre de la retratada.
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| El adorno de la perla de La donna velata (izquierda) y La Fornarina (derecha) |
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| Brazalete de La Fornarina |
Y esta es toda la relación que hay entre este segundo retrato y Margherita Luti, La Fornarina. Las dos son morenazas de ojos negros, se peinan con raya al medio y están sentadas con la misma pose. ¿Pero realmente son la misma mujer?
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| ¿La misma chica? |
Algunos historiadores han ido un poco más allá y han buscado otros cuadros de Rafael en los que esta joven pudo posar como modelo. El más famoso es
La Madonna dalla seggiola (La Vírgen de la silla) que efectivamente se parece bastante a
La donna velata, aunque el tono del cabello difiere:
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| Rafael, Madonna dalla seggiola (1514), Palazzo Pitti, Florencia |
Aunque toda la historia está un poco cogida por alfileres, la relación entre el pintor y su amante ha hecho correr ríos de tinta y de óleo. En el siglo XIX,
Ingres pintó cinco versiones de
Rafael y La Fornarina, donde el artista y su modelo se hacen arrumacos en medio de la sesión de pintura:
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| Ingres, Rafael y La Fornarina (1814), Fogg Art Museum, Harvard |
Al fondo aparece
La virgen de la silla, obra que volvemos a encontrar en otros cuadros de Ingres: sobre la mesa del retrato de
Monsieur Rivière (1805), en forma de grabado, y en uno de los medallones de la alfombra de
Napoleón en el trono imperial (1806). Y ya puestos, ¿no es sospechosamente parecido el turbante de
La gran odalisca al de
La Fornarina?
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| Ingres, Monsieur Rivière (1805), Museo del Louvre, París |
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| Ingres, Napoleón en el trono imperial (1806), Museo del Ejército, Los Inválidos, París |
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| Ingres, La gran odalisca (1814), Museo del Louvre, París |
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| Los turbantes de La gran odalisca (Ingres) y La Fornarina (Rafael) |
Ingres no fue el único que fantaseó con estos amoríos de pintor y modelo. En 1820,
Joseph Mallord William Turner pintó
Rafael con La Fornarina trabajando en la Villa Farnesina, dando por sentando que la amante de la que hablaba Vasari en la historia que contamos más arriba era Margherita Luti. Una vez más, volvemos a ver
La virgen de la silla:
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| Turner, Rafael con La Fornarina trabajando en la Villa Farnesina (1820), Tate Britain, Londres |
En sus años de viejo verde,
Picasso realizó una serie de grabados eróticos sobre el tema del pintor y la modelo titulados
Rafael y La Fornarina (pertenecientes a la Suite 347), con diferentes escenas en las que el pintor se revuelca con la modelo ante la mirada indiscreta de algún
voyeur (que muchas veces es el Papa):
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| Pablo Picasso, Rafael y La Fornarina (1968) |
Y acabamos con la
Galarina de
Salvador Dalí, que retrata a su musa Gala en semi topless, haciendo un guiño a la famosa pintura de Rafael, aunque sin llegarle a ésta ni a la punta del zapato (en mi modesta opinión, aunque claro, la modelo tampoco era para tirar cohetes, cánones de belleza al margen).
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| Salvador Dalí, Galarina (1945), Museo Dalí, Figueres |